La soledad y la desolación



“Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía, porque desde muy pequeñas y toda la vida se nos ha formado en el sentimiento de orfandad; porque se nos ha hecho profundamente dependientes de los demás y se nos ha hecho sentir que la soledad es negativa, alrededor de la cual hay toda clase de mitos. Esta construcción se refuerza con expresiones como las siguientes: ¿Te vas a quedar solita?, ¿Por qué tan solitas muchachas?- hasta cuando vamos muchas mujeres juntas.

La construcción de la relación entre los géneros tiene muchas implicaciones y una de ellas es que las mujeres no estamos hechas para estar solas de los hombres, sino que el sosiego de las mujeres depende de la presencia de los hombres, aún cuando se como recuerdo.

Esa capacidad construida en las mujeres de crearnos fetiches, guardando recuerdos materiales de los hombres para no sentirnos solas, es parte de lo que tiene que desmontarse. Una clave para hacer este proceso es diferenciar entre soledad y desolación. Estar desoladas es el resultado de sentir una pérdida irreparable. Y en el caso de muchas mujeres, la desolación sobreviene cada vez que nos quedamos solas cuando alguien no llegó, o cuando llegó más tarde. Podemos sentir la desolación a cada instante.

Otro componente de la desolación y que es parte de la cultura de género de las mujeres es la educación fantástica para la esperanza. A la desolación la acompaña la esperanza: la esperanza de encontrar a alguien que nos quite el sentimiento de desolación.

La soledad puede definirse como el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas. La soledad es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.

Para enfrentar el miedo a la soledad tenemos que reparar la desolación en las mujeres y la única reparación posible es poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona. Para construir la autonomía necesitamos soledad y requerimos eliminar en la práctica concreta, los múltiples mecanismos que tenemos las mujeres para no estar solas. Demanda mucha disciplina no salir corriendo a ver a la amiga en el momento que nos quedamos solas.

La necesidad de contacto personal en estado de dependencia vital es una necesidad de apego. En el caso de las mujeres, para establecer una conexión de fusión con los otros, necesitamos entrar en contacto real, material, simbólico, visual, auditivo o de cualquier otro tipo.

La autonomía pasa por cortar esos cordones umbilicales y para lograrlo se requiere desarrollar la disciplina de no levantar el teléfono cuando se tiene angustia, miedo o una gran alegría porque no se sabe qué hacer con esos sentimientos, porque nos han enseñado que vivir la alegría es contársela a alguien, antes que gozarla. Para las mujeres, el placer existe sólo cuando es compartido porque el yo no legitima la experiencia; porque el yo no existe.

Es por todo esto que necesitamos hacer un conjunto de cambios prácticos en la vida cotidiana. Construimos autonomía cuando dejamos de mantener vínculos de fusión con los otros; cuando la soledad  es ese espacio donde pueden pasarnos cosas tan interesantes que nos ponen a pensar. Pensar en soledad es una actividad intelectual distinta que pensar frente a otros. Uno de los procesos más interesantes del pensamiento es hacer conexiones, conectar lo fragmentario y esto no es posible hacerlo si no es en soledad.

Otra cosa que se hace en soledad y que funda la modernidad, es dudar. Cuando pensamos frente a los otros el pensamiento está comprometido con la defensa de nuestras ideas, cuando lo hacemos en soledad, podemos dudar.

Si no dudamos no podemos ser autónomas porque lo que tenemos es pensamiento dogmático. Para ser autónomas necesitamos desarrollar pensamiento crítico, abierto, flexible, en movimiento, que no aspira a construir verdades y esto significa hacer una revolución intelectual en las mujeres.

No hay autonomía sin revolucionar la manera de pensar y el contenido de los pensamientos. Si nos quedamos solas únicamente para pensar en los otros, haremos lo que sabemos hacer muy bien: evocar, rememorar, entrar en estados de nostalgia. El gran cineasta soviético Andrei Tarkovski, en su película “Nostalgia” habla del dolor de lo perdido, de lo pasado, aquello que ya no se tiene.

Las mujeres somos expertas en nostalgia y como parte de la cultura romántica se vuelve un atributo del género de las mujeres.

El recordar es una experiencia de la vida, el problema es cuando en soledad usamos ese espacio para traer a los otros a nuestro presente, a nuestro centro, nostálgicamente. Se trata entonces de hacer de la soledad un espacio de desarrollo del pensamiento propio, de la afectividad del erotismo y sexualidad propios.

En la subjetividad de las mujeres, la omnipotencia, la impotencia y el miedo actúan como diques que impiden desarrollar la autonomía, subjetiva y prácticamente.

La autonomía requiere convertir la soledad en un estado placentero, de goce, de creatividad, con posibilidad de pensamiento, de duda, de meditación, de reflexión. Se trata de hacer de la soledad un espacio donde es posible romper el diálogo subjetivo interior con los otros y en el que realizamos fantasías de autonomía, de protagonismo pero de una gran dependencia y donde se dice todo lo que no se hace en la realidad, porque es un diálogo discursivo.

Necesitamos romper ese diálogo interior porque e vuelve sustitutivo de la acción; porque es una fuga donde no hay realización vicaria de la persona porque lo que hace en la fantasía no lo hace en la práctica, y la persona queda contenta pensando que ya resolvió todo, pero no tiene los recursos reales, ni los desarrolla para salir de la vida subjetiva intrapsíquica al mundo de las relaciones sociales, que es donde se vive la autonomía.

Tenemos que deshacer el monólogo interior. Tenemos que dejar de funcionar con fantasías del tipo: “le digo, me dice, le hago”. Se trata más bien de pensar “aquí estoy, qué pienso, qué quiero, hacia dónde, cómo, cuándo y por que” que son preguntas vitales de la existencia.

La soledad es un recurso metodológico imprescindible para construir la autonomía. Sin soledad no sólo nos quedaremos en la precocidad sino que no desarrollamos las habilidades del yo. La soledad puede ser vivida como metodología, como proceso de vida. Tener momentos temporales de soledad en la vida cotidiana, momentos de aislamiento en relación con otras personas es fundamental. Y se requiere disciplina para aislarse sistemáticamente en un proceso de búsqueda del estado de soledad.

Mirada como un estado del ser – la soledad ontológica – la soledad es un hecho presente en nuestra vida desde que nacemos. En el hecho de nacer hay un proceso de autonomía que al mismo tiempo, de inmediato se constituye en un proceso de dependencia. Es posible comprender entonces, que la construcción de género en las mujeres anula algo que al nacer es parte del proceso de vivir.

Al crecer en dependencia por ese proceso de orfandad que se construye en las mujeres, se nos crea una necesidad irremediable de apego a los otros.

El trato social en la vida cotidiana de las mujeres está construido para impedir la soledad. El trato que ideológicamente se da a la soledad y la construcción de género anulan la experiencia positiva de la soledad como parte de la experiencia humana de las mujeres. Convertirnos en sujetas significa asumir que de veras estamos solas: solas en la vida, solas en la existencia. Y asumir esto significa dejar de exigir a los demás que sean nuestros acompañantes en la existencia; dejar de conminar a los demás para que estén y vivan con nosotras.

Una demanda típicamente femenina es que nos “acompañen” pero es un pedido de acompañamiento de alguien que es débil, infantil, carenciada, incapaz de asumir su soledad. En la construcción la separación y distancia entre el yo y los otros”

Mi amiga Mari Luz toda una artista

Tengo el honor de tener una amiga que se dedica además de otras actividades, a CREAR, si, con mayúsculas, está continuamente haciendo verdaderas preciosidades con diferentes herramientas, hoy pinta, mañana hace punto con dos agujas, otro día borda, cocina….

Además está en constante aprendizaje, sigue estudiando nuevas técnicas que luego utiliza.

Os recomiendo su blog, pero ojo, su arte os puede dejar impresionados:








Terror

Hubo un tiempo en que el miedo se apoderó de mí y vivía bajo su dominio en forma permanente.

Creo que todo empezó al haber tenido una infancia sin seguridad. No es que mis padres no me la dieran, pero no me enseñaron a vivir segura de que todo se puede arreglar, que no hay nada en la vida que no tenga solución, que hay problemas que se pueden arreglar, que la vida está para darnos su lado bueno y amable y no para sentir infelicidad.

A mi madre siempre la vi como una persona triste, insegura y que sin que ella se diera cuenta me infundió una clase de miedos a casi todo. Cuando pienso en ella, recuerdo miles de detalles en los que el miedo estaba presente, miedo a perderlo todo lo que teníamos, miedo a un incendio, miedo al dolor, miedo a las enfermedades... Y una sensación de no poder salir de ese mundo terrible de desgracias incontrolables.

Así me crié con una sensación de pequeñez y sabiendo que no podía afrontar nada malo de lo que seguramente tenía que pasar y me convertí en una persona insegura y evocada al fracaso. Seguramente por eso nunca miro al pasado, el pasado me parece oscuro, triste y terrible. Porque no hay nada como tener metido en la cabeza que algo te va a pasar, para que pase, de ello estoy ahora muy segura, y así me pasaron cosas terribles como la muerte de mis padres cuando yo era demasiado joven para afrontarlo y cuando aún los necesitaba demasiado, por lo que me demostré a mi misma que los miedos se convierten en realidad.
Encima, como no podía ser de otra forma, me enamoré de una persona que dándose cuenta de mi pequeñez se dedicó a darme muestras de que no estaba equivocada y seguí teniendo miedo a muchísimas cosas.

Si, hubo un tiempo no demasiado lejano pero que a mi me parece fue en otra vida, que viví un verdadero tormento lleno de terrores, en los que pensaba que no podía estar contenta por nada pues en poco tiempo me pasaría algo terrible.

Así cuando se me escapaba una sonrisa por algo, enseguida me frenaba pensando que algo terrible me iba a pasar. Recuerdo perfectamente un 24 de Noviembre, estaba en la oficina miré el calendario y me percaté que solo faltaba un mes para las Navidades y eso me hizo sentir feliz, diez minutos más tarde una llamada me indicó que mi madre tenia Cáncer y fueron las peores navidades de mi vida. Así fue todo por aquel entonces.

Mi pareja me dominó durante mucho tiempo manejando estos terrores hacia casi todo y llegué a ser una persona sin autoestima. Dicen que el miedo es una emoción que sentimos cuando percibimos algún tipo de peligro. Así también me convertí en una persona que vivía alejando cualquier tipo de riesgo de su vida, eso hace que tus movimientos sean muy cortos e indecisos y que las decisiones estén tan amenazadas, que las tomas erróneamente en un porcentaje demasiado elevado.

Hubo algo que me salvó de esta locura neurótica y fue mi fuerza interior de lucha por sobrevivir. Así que me refugié en mi trabajo diario en el cual veía que gracias a mis esfuerzos podía conseguir muchas satisfacciones y que los miedos allí no eran tan intensos. La mejor decisión de mi vida fue tener a mis dos hijos, porque en ellos encontré la salvación.

Con ellos vinieron muchos miedos a que les pasara algo, pero sin embargo noté, pasado un tiempo, que era capaz de sacarlos adelante y que con ellos “la suerte” me acompañaba. Así que me volqué completamente en mis hijos y mi trabajo y muchos miedos empezaron a disiparse.

Me di cuenta que había luz en el camino y a ver las cosas con otros ojos más optimistas. Noté que mi marido era una persona negativa, nefasta y toxica y que además de hacerme la vida imposible, me estaba arrastrando hacia la oscuridad.

A pesar de ello luche con todas mis fuerzas para que él viera las cosas de otra forma más alegre, infundirle la idea que todo lo podemos cambiar en positivo, que solo necesitamos poner de nuestra parte y luchar por ello, que un mundo mejor se podía vivir; pero fue inútil, contra más quise hacerle ver las cosas bonitas el optó por seguir tirando de mi hacia su “lado oscuro” con más saña.

Nunca dejó de recordarme lo boba que era, lo fea, lo poco valida, mi inutilidad y que sin él no era nada. Pero ya era demasiado tarde, tenia la semilla de la esperanza en mi interior y estaba germinando con mucha fuerza, así que tuve que separarme de él.

El primer día sin el me sentí tan liberada, que tuve la sensación de haber salido de un campo de concentración nazi, solo me pueden entender las personas que hayan tenido ese mismo sentimiento. A partir de entonces cambié rotundamente, supe que las cosas me iban a salir muy bien a poco que luchara por ellas.

Incluso las cosas importantes que me salían mal, con el tiempo descubrí que en realidad no eran tan malas e incluso que habían sido para bien. Y aunque sigo luchando con esa costumbre de pensar que si me rio demasiado alto, si digo que soy feliz, si noto que todo me va a salir bien, me puede pasar cualquier desgracia, enseguida aparto ese pensamiento de mi y lo trasformo en cosas positivas.

Ahora se que la vida está hecha para vivirla intensamente, corriendo riesgos pero sabiendo que todo nos va a salir bien pues el Universo entero trabaja para que tengamos todos la probabilidad de conseguir la felicidad, solo tenemos que creer en ello, y que la felicidad está dentro de nosotros, solo hay que notarla y alimentarla para que crezca y se desarrolle.


La pintura como afición



Se llama José Emilio López Navarro, le conozco de hace muchos años. Le gustó siempre pintar y ahora que puede imprime en los lienzos todas sus dotes artísticas. Aquí va su pequeña autobiografía:

" Me llamo José Emilio López y soy pintor aficionado desde el año 1994. Anteriormente, en mi adolescencia, pintaba paisajes y estampas taurinas, aparcando esta afición por las necesidades de mi trabajo profesional hasta la fecha mencionada en que, lo retomé como válvula de escape al stress que me producían mis obligaciones.

Al llegar mi pre jubilación y posterior jubilación, pinto con una agradable dedicación, compartida con otras aficiones.

La mayoría de la obras que hago, con copias de pintores que admiro como; Botero, Monet, Fabio Hurtado, Picasso y muchos más y también lustradores como Stanley Chow, Rafa Chevira, Benjamin  Lacombe, Pablo Lobato, etc.
Pinto también cosas originales mías de fotografías que hago o que me ceden amigos.
 
Deseo les guste y lo disfruten tanto como yo al pintarlos.






Podeis su obra completa en : Lopez Navarro



 

Aplicaciones para móviles


Tengo un amigo que como hobbies hace aplicaciones para móviles. Es otra de esas personas que, aunque jubilada no para de inventar y reinventarse, así que sigue siendo una persona brillante y con un alto coeficiente mental. Así que me he atrevido a preguntarle por su afición:


-      ¿Se puede ganar dinero creando aplicaciones para teléfonos móviles Android? 

En pocas palabras , el sistema esta echo para que quien gane dinero sea Google el programador de teléfonos móviles que cree aplicaciones y espere vivir de ellas más vale que se dedique a jardinero.

Para centrarnos , el mercado de teléfonos móviles en Europa, debe estar como el 80% con Google y sistema Android un 15% con IPhone y el resto un 5% con Windows.

Quien quiera desarrollar aplicaciones para teléfonos móviles Android , tiene 2 caminos de ganar dinero:
- Una hacer aplicaciones o app a medida 
- Dos hacer aplicaciones genéricas insertando publicidad de Google , con Admob

Esta segunda opción es la que es más frecuente y es sobre la que quiero comentaros.

Según desarrolladores con experiencia en aplicaciones de teléfonos móviles
Con 25 aplicaciones móviles y moviéndolas , puedes ganar 100 euros al mes, hay gente que dice que gana más , pero esto es un término medio

¿ Que significa moverlas ?
Pues que debes crear una página web , donde hables de esa app , que debes crear un video y subirlo a YouTube, que debes poner en cada app un enlace a todas las otras app que tengas y esto hacerlo en plan continuo.

Si creas una app y la subes a googleplay y te olvidas de ella , lo más normal es que en un año tengas 5 - 10 descargas la tienes que promocionar para que llegues a tener bastantes descargas .

La mayor parte de las aplicaciones , no las descarga nadie 
No trato con esto de desanimar a nadie , solo de ser realista 
  

Juegos de inteligencia



La curiosa tendencia a proponer y a resolver enigmas es innata en cualquier persona inteligente, sea cual fuere su edad.

Nos enfrentamos constantemente a la necesidad de solucionar problemas, pues toda actividad laboral, deportiva o de ocio tiene su razón de ser en la resolución de problemas de mayor o menor dificultad.

Dar respuesta a un enigma exige el concurso de nuestro ingenio y nuestra habilidad, que se sirven de las matemáticas, esa ciencia tan incomprendida para muchos, y de algunos aspectos de la lógica. La resolución de enigmas requiere una cierta dosis de astucia y sagacidad naturales cuyo ejercicio es de considerable valor en el desarrollo cognoscitivo de la persona. Uno de los aspectos más celosamente escondidos de las matemáticas es la constatación de que muchos de los mejores problemas propuestos desde la antigüedad hasta nuestros días pueden resolverse sin utilizar ningún método algorítmico conocido: cualquiera puede enfrentase a ellos con planteamientos completamente particulares y originales. He aquí por qué a veces encontramos determinados enigmas que son resueltos con más facilidad por personas con buenas facultades naturales que por los más sesudos académicos.

Es extraordinaria la fascinación que un enigma ejerce sobre la mayoría de nosotros. A pesar de que se trate de algo trivial, nos sentimos impulsados a dominarlo, y cuando lo hemos logrado nos inunda una placentera sensación de satisfacción que recompensa con creces nuestros esfuerzos. ¿Qué es ese misterioso encantamiento que muchos encuentran irresistible? Curiosamente, en cuanto resolvemos el enigma, nuestro interés suele desaparecer. Lo hemos logrado, y nos basta con eso. Pero ¿Por qué nos propusimos resolverlo?

La respuesta es simple: lo que nos brinda placer es busca la solución. Nos fascina vernos enfrentados a un misterio, y no somos enteramente felices hasta que lo desvelamos. Ésta es la clave de que unos se sientan atraídos por los acertijos y otros por los problemas sorprendentes, de que unos se aficionen a los juegos con mondadientes y otros a los problemas de ajedrez o de mezcla de líquidos.

Se supone que el ejercicio regular es tan necesario para la mente como lo es para el cuerpo, y en ambos casos obtenemos beneficio no tanto de lo que hacemos sino del hecho de hacerlo. El médico recomienda hacer deporte con moderación y asiduidad para mantener el cuerpo sano y en forma. De la misma manera, el ejercicio mental diario produce resultados beneficiosos para nuestra mente. Los acertijos mantienen la mente alerta, estimulan la imaginación y desarrollan la facultad de razonamiento. Y no sólo nos resultan útiles e esta forma indirecta, sino que en muchas ocasiones nos ayudan enseñándonos pequeños trucos y estrategias que podemos aplicar a la vida cotidiana en los momentos más inesperados y de las formas más insospechadas.

En la actualidad hay infinidad de publicaciones para utilizar esos pasatiempos tan beneficiosos y también podemos echar mano de las técnicas más actuales.

Existe ya una maravillosa aplicación para teléfonos móviles Android, la podéis encontrar en       JUEGOS DE LA MENTE

El cementerio



Se acercó despacio, las hojas mojadas por el agua de la lluvia, hacía que el suelo estuviera muy resbaladizo.

El otoño había llegado casi sin anunciarse, parecía que fue ayer que la luz lo inundaba todo hasta bien pasadas las siete, y ahora, la oscuridad iba ganando la batalla día a día.

Primero lo anunciaron en los carteles publicitarios. Esos inmensos carteles en tres dimensiones que uno podía ver y oír a cada paso, y que se habían inventado los líderes de las compañías de comunicación; que además de informar de decisiones gubernamentales y noticias de interés tanto nacional como internacional, machacaban con publicidad de todo tipo.

Al principio solo se vieron unos cuantos en el centro, y como siempre pasaba con las novedades, todo el mundo lo aplaudió y lo detractó.

Decían que llevaban cámaras de vigilancia, como había advertido George Orwell, ¡Nada más ni nada menos que en 1950!, él ni siquiera había nacido. Los más críticos recordaban el gran éxito de “El gran hermano” televisivo, ¿por qué no iban a hacer lo mismo con todo el mundo? El no entendía el escándalo que se había producido, hacía ya años que las cámaras callejeras se habían hecho presentes en todos los barrios con el pretexto de reducir la delincuencia, ¡qué más daba unas cuantas más!. A él lo que le horrorizaba eran los mensajes machacones que subliminalmente intentaban “comerles el coco”. Luego las inmensas pantallas llegaron también a cada rincón de cada barrio, siempre le pareció que con ellas había llegado ese futuro prometido en las películas de ciencia ficción.

Si, el mensaje fue lapidario, nunca mejor dicho, iban a desmantelar todos los cementerios.  Hacia ya varios años que se prohibió el enterrar a los difuntos, y se obligó a la incineración de los cadáveres; incluso se prohibió la entrega de las cenizas a los familiares. La sociedad científica fue rotunda al respecto, una vez producido el óbito solo quedaban restos orgánicos y había que reciclarlos como hacia ya años se venia practicando con todo tipo de material de desecho; no se podía seguir contaminando el medio ambiente, y todos sabían ya lo importante del reciclado para la supervivencia del ser humano.  El Gobierno fue tajante y ni la Iglesia ni las manifestaciones populares pudieron cambiar la Ley.

Todos estaban ya más que aleccionados sobre la importancia del medio ambiente. Hacía ya treinta años que se cambió el carburante de origen fósil por el invento revolucionario de aquel español que convertía el Anhídrido Carbónico en Oxigeno y que era utilizado para el desplazamiento de los nuevos vehículos, la calefacción y el alumbrado y que disminuía los niveles de polución. Fue una lástima que el invento lo patentaran en Alemania, fue allí donde el insigne científico lo descubrió, ya que, al no ser respaldado sus teorías en España, tuvo que emigrar al país germánico como tantos otros. Ahora la preocupación se centraba en como paliar los dañinos efectos del Oxígeno puro, pues ya era conocido, que, entre otras cosas, acortaba y envejecía la vida de todo bicho viviente, a causa de la oxidación.

Luego recibió un mensaje en ese aparatito diminuto que su hijo le había regalado y que le habían implantado al lado del hemisferio izquierdo de su cerebro, ese hemisferio que se encargaba del lenguaje articulado, la planificación, la lógica…. ¡Nunca se había acostumbrado a él!  Eran como GPS para humanos, el chip que se les ponía a los animales antiguamente.

El dichoso aparatito además de mandarle mensajes le servia como teléfono móvil, le recordaba cuando tenía que tomarse la pastillita para la tensión, las citas de su médico de cabecera, le recordaban la hora que era, así como el día, el mes y el año y por supuesto le alertaba de alguna disfunción en su cuerpo.  Tenia que reconocer que había sido un gran avance para la ciencia médica, eso había salvado muchas vidas, y ciertas enfermedades habían sido erradicadas, pues su precoz descubrimiento al iniciar el proceso en el cuerpo humano, las hacia inocuas.

No todo el mundo podía permitirse el lujo de llevarlos; reconoció con orgullo que su hijo había tenido que hacer una gran inversión económica para regalárselo, además de utilizar contactos importantes, pues no a todo el mundo se los implantaban.

Recordó a su hijo cuando era niño y las pequeñas dificultades en sus estudios, ¡ese niño siempre estaba en las nubes!, y por aquel entonces se preocupó, ahora entendía que en demasía. ¡Estaba tan orgulloso de su hijo!, había conseguido superar todas sus expectativas. Se había convertido en un ser humano capaz, equilibrado, autosuficiente y brillante. Sintió una punzada de satisfacción pues sabia que todos los esfuerzos que le había dedicado le habían convertido en lo que ahora era, ¡Si!, podía sonar narcisista, pero sin ningún pudor tenía que celebrar su gran participación.

El mensaje sin más pormenores le indicaba la fecha exacta en la que iban a exhumar los restos de sus progenitores.  Eso le tuvo cavilando varios días, siempre había pensado que cuando muriese yacería en la misma tumba que sus padres.

Así que esa tarde había decidido llevar unos claveles blancos a la tumba, como hiciera siempre año tras año desde su muerte. Eso siempre le había reconfortado.

Se paró delante de la lápida, las hojas y el agua también la cubrían, sacó un pañuelo y limpió toda la superficie, y depositó los claveles. El contacto con la piedra le hizo pensar vivamente el día del fallecimiento de su madre, todos los sucesos que acontecieron, paso a paso, casi minuto a minuto, y los recuerdos se hicieron presentes. Súbitamente. Sin querer empezó a rememorar algo que ya casi tenía olvidado, una época de su vida que su mente había borrado.

¿Cuántos años tendría, 42, 45…? España vivía por aquel entonces una crisis económica muy grave. Hacia unos pocos años que se había separado y tuvo que regresar con su madre.  Sergio aún era pequeño y andaba siempre robándole tiempo a su exmujer para estar con él, todo el tiempo que podía se lo dedicaba. Quería que su hijo supiera que siempre podía contar con él. Compartir su vida minuto a minuto, sin perderse nada de lo esencial y nada de lo secundario. Se entregó a él con vehemencia haciéndole el objetivo de su vida, porque era lo más importante que nunca le había pasado, porque era reflejo fiel de él mismo.

Por aquel entonces no había superado totalmente la separación, seguía a ratos dándole vueltas de los motivos que les había llevado al desenamoramiento, sin entender todavía las causas reales. ¿De quien era la culpa, cuando y como había empezado todo? ¿Cuándo empezó el principio del fin? El dolor le golpeaba en ocasiones, la rabia entonces se hacia presente en grandes oleadas.

Y cuando aún no había superado su separación y la muerte de su madre le despidieron en el trabajo.

No entendía que estaba pasando, todo le salía mal y cada día le costaba más pensar que iba a salir de esa pesadilla. Nada le satisfacía, no pensaba otra cosa que, en su terrible situación, a veces el miedo a no encontrar un nuevo trabajo le dejaba sin respiración.

El no se merecía esto, el no había hecho daño a nadie nunca y sin embargo veía como otros sin merecimiento alguno tenían trabajo y estabilidad.

No recordaba exactamente cuando duró ese infierno en el que estuvo metido, le costaba pensar en los detalles de aquella época, su cerebro tan selectivo le ocultaba los pormenores.

Si él hubiera sabido su futuro, todo lo que le aconteció después, pero claro como lo iba a saber; eso le hizo sonreír, como había malgastado el tiempo sufriendo inútilmente, o puede que no fuera así, puede que fuera imprescindible pasar por aquella etapa de su vida, porque él era lo que era, gracias también a ese periodo oscuro.

¡Había pasado tanto tiempo y tantas cosas desde aquello! ¡Todo era ahora tan diferente!  Nunca más había vuelto a sentirse mal o por lo menos no tan mal como por aquel entonces. Si, aquello le hizo madurar, le hizo ver las cosas de otra forma, le hizo disfrutar más de la vida, y ¡como había disfrutado a partir de entonces!

Una voz le sobresaltó sacándole de sus pensamientos y la mano de su hijo se posó en su hombro, se giró levemente mirando hacia arriba, Sergio era bastante más alto que él.

-          ¡Coño hijo que susto me has dado, tu siempre tan sigiloso!
-          Papá, aunque hubiera hecho ruido te hubieras asustado, y vámonos que nos están esperando y aquí ya se está haciendo de noche y hace frío.
-          ¿Sergio tú te acuerdas cuando todavía eras un crío y me quedé sin trabajo?
-          ¿Tú te has quedado sin trabajo alguna vez?, no me acuerdo.
-          Pues te lo tengo que contar alguna vez, cuando tengamos tiempo.
-          ¿Sabes? a veces pensamos en alcanzar cosas que creemos que son las más importantes del mundo, lo único, lo que realmente nos va a dar valor a nuestras vidas y que con ellas alcanzaremos la felicidad, y luego el trascurso del tiempo nos enseña que lo único importante es vivir con ilusión y esperanzas, y que la felicidad siempre nos está acompañando, solo es cuestión de estirar la mano y acariciarla.
-          Papá no se que te pasa hoy, ¿seguro que te encuentras bien?, Creo que este ambiente te ha afectado.
-          Je, je, Sergio tengo 115 años, estoy hasta las narices que me trates como a un niño.


Salieron del cementerio, en la puerta había un cartel esculpido en la piedra que decía: “Lo que sois, fuimos; lo que somos seréis.”