En
la última década, las revistas médicas han publicado en sus páginas una
considerable cantidad de trabajos científicos sobre las positivas implicaciones
“preventivas” “terapéuticas” que parecen tener algunos ácidos grasos
poliinsaturados presentes en el pescado, pero no en otros animales terrestres. Las primeras indicaciones se remontan a las
ya conocidas observaciones sobre la reducida mortalidad por infarto de los
esquimales y de otros núcleos de población acostumbrados a un elevado consumo
de pescado y de aceite obtenido de él. Una serie de estudios realizados en todo
el mundo ha confirmado posteriormente las primeras observaciones
epidemiológicas elaboradas en los años setenta. Los ácidos grasos
poliinsaturados de la trucha o de algunas especies marinas, además de
proporcionar los progenitores bioquímicos de una compleja familia de sustancias
(prostaglandinas) activas en la regulación de la vasodilatación y vasoconstricción
de las arterias, influyen favorablemente en la excesiva viscosidad de la
sangre, en la coagulación y en la misma permeabilidad y elasticidad de las
paredes celulares.
Con todos los blog que hay, decido hacer uno nuevo con la intención de entretener, animar y aportar una visión positiva del artista que todos llevamos dentro, porque TODOS tenemos alma de artista.
La valiosa grasa del pescado
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